Siempre juntos
- Mareniax
- hace 1 día
- 2 min de lectura
«Estoy viviendo sin vivir.
Estoy muriendo sin poder dormir.»
Últimamente me encanta escuchar música mientras me estoy duchando, maquillando, cocinando, lavando, bueno, tal parece que me encanta descubrir una nueva playlist aleatoria por día. Ayer me enamoré de una canción de Maná, titulada “Manda una señal”. Realmente no sé cuántas veces la repetí, hasta que observé el reloj. Era tarde, ya debía aventurarme nuevamente en las calles de Ciudad de México.
La vida es extraña. Hace tan solo unas semanas estaba hincada en la sala de mi casa, le exigía a Dios respuestas a preguntas que ya no tienen sentido alguno. Grité, lloré, supliqué por partir al lado de mis padres. En el punto más bajo y caótico de mi corta existencia decidí entregarle mi vida a un ser omnipotente. ¿Por qué? No lo sé. Solamente estoy consciente que jamás formaré parte de una religión.
Todo es más curioso. Mi mamá siempre vivía en el pasado, con rencor y sin vivir el presente, las discusiones con ella siempre eran sobre eso. Le imploraba que viviera su vida actual y así lograría soltar todo el pasado. ¿Saben por qué resulta todo esto tan curioso? Le exigía algo que ni yo misma he aplicado. Mi mejor amigo me ha dicho cientos de veces que vivo con muchísimo rencor, sin querer me he convertido en el reflejo de mi madre. Sin embargo, romper el patrón es parte de poder avanzar, vivir y disfrutar.
Estos días he caminado sin parar, recorrí la Ciudad de México con calma y disfruté de una nueva experiencia cultural. Realmente me faltaron muchísimos días para conocer más de esta bella y caótica ciudad.
Su clima es espectacular, no extraño absolutamente nada de las temperaturas extremas en Monterrey. Ni siquiera extrañé nada de “mi ciudad” cuando cayó una tormenta extrema el día del concierto de Harry Styles. Estaba empapada, mi maquillaje y peinado se arruinó, tenía muchísimo frío, pero disfruté al máximo el momento.
Ese mismo día conocí a Natalia, compartimos la misma van, casi la misma zona en el recinto y estábamos hospedadas súper cerca. En cada uno de mis viajes he tenido la dicha de conocer personas maravillosas. Incluso, Silvia me recibió con los brazos abiertos a su departamento (la señora con que la me hospedé medio airbnb).
Estoy enamorada de esta ciudad. Quizá nunca la hubiese conocido, pero Harry me ha obligado (no lo hizo) en hacerlo. Aún recuerdo cuando mis amigas de la facultad me compraron el boleto en el mes de enero, todo pasó tan rápido. Y es increíble el montón de cosas que han pasado en tan solo ocho meses.
Aún desconozco qué rumbo tomará mi vida, debo realizar un grandísimo check de todo aquello por cambiar para poder crecer en todos los ámbitos.
He cerrado mis maletas. Es hora de volver a Monterrey, se han terminado mis vacaciones.
Extraño a mis gatitos.
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