Última carta
- Mareniax
- hace 6 minutos
- 2 min de lectura
El humo entre mis dedos me hizo recordarte, mientras que el cigarrillo entre mis labios logró remontarme a esa noche repleta de besos en aquella ciudad a más de 590 km de aquí.
Durante meses la adrenalina nos invadió por completo, temíamos día con día a ser descubiertos. Aunque mis ojos lograron delatarme más de una vez, porque mirarte era un deleite total, tal cual como cada sábado por la mañana donde lograba ver tu torso desnudo al salir de la ducha. ¿Cómo podías ser tan perfecto ante mí?
¿Pudimos ser más que amantes?
Quizá no.
Quizá te conocí en el momento más inoportuno, donde soltar el pasado continúa costándome tanto.
Tal vez hoy te quedaste con mi última versión.
Tal vez me odies, no te juzgaré por ello, únicamente siento lástima y pena ajena por todo en lo que me he convertido.
Tus lunares me inspiraron esta noche, recuerdo observarlos con detalle después de cada beso.
Cierro los ojos y veo tu sonrisa coqueta, ¿por qué tuviste que llegar tan pronto a mi vida?
Gracias por regalarme ese último fin de semana con paz durante este año;
por haber tomado mi mano con fuerza al ser tu copiloto;
por enseñarme tu música favorita;
por ser mi fiel consejero,
sobre todo te agradezco por apagar el ruido tan intenso que habita en mí.
¡Gracias por estar!
Me enseñaste a soltar con amor, así que hoy me despido de ti.
Yo fallé.
Te fallé.
Fuimos dos almas libres en una ciudad ajena al caos de la metrópoli. Mi cigarrillo se ha consumido, así como nuestro último beso tan efímero en esa tarde.
Mientras caminaba por el muelle me enamoré del mar, y, quedé completamente sola con mi amor hacía él.
Comentarios