top of page

Marea baja

  • Mareniax
  • 16 dic 2025
  • 1 Min. de lectura

Recuerdo mi último día en la playa de Progreso, Yucatán. Por primera vez observé el atardecer más perfecto ante mis ojos.


Sentí tanta paz;

sentí tanto amor;

me encontré de nuevo. Papá me miró con una sonrisa de oreja a oreja. Sus pupilas estaban dilatadas y por primera vez, él tenía una expresión tan serena; tranquila y en paz, tal cual como la marea baja frente a nosotros.


Nos dijimos adiós, mientras su sombra comenzó a desvanecerse al adentrarse en el mar.

Después de tanto tiempo, el sonido de aquella alarma persiguiéndome había cesado.


Es momento de iniciar de nuevo.

Con miedo; dolor; coraje, pero, sin mirar atrás de nuevo.


Él vive en mí.

Él vive en cada atardecer.

Papá vive en el mar.

Estoy viva nuevamente.



 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
Vida y sueños perdidos.

Mi cuerpo ya no me pertenece más, ahora es preso del sistema al que he sido sometida. ¿Deber u obligación? Nunca podré saberlo. Recuerdos vagos llegan a mí; ante el claxon del tren arribando a la esta

 
 
 

Comentarios


bottom of page