Voz: 31 de marzo 2026
- Mareniax
- hace 2 días
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La luz del Sol golpea mi rostro de forma abrupta, provocándome alzar la mirada directamente al cielo azul de este amanecer. ¿Mis papás me estarán observando desde algún lugar? Quizá sus almas transmigraron a otro tiempo y espacio, donde observar la vida terrenal resulta un fastidio.
¿Existe Dios?
Perdí la fe desde esa noche.
Extraño llegar a casa y contarle a mamá sobre mi día; llamarle cada que estaba por llegar al trabajo; escuchar su música favorita; regañarla todos los días, porque no quería tomar su medicación; recibir sus consejos para poder preparar bien la comida; ver su taza vacía después de prepararse un chocolate con leche por las mañanas y besar su frente después de recibir su bendición.
Estoy tan inestable, aunque supongo que es normal ¿no?
Es curioso encontrarlos en mi rostro; verme fijamente en el espejo es como observarlos nuevamente, ambos viven en mí. Por ello, sigo aferrándome a existir;
reír,
sentir;
bailar;
gritar;
amar;
vivir hasta que mi cuerpo no pueda más.
Vivir para mí. Parezco una niña pequeña abrazada a ti, y, mucho más cuando cada canción que escucho de forma aleatoria me recuerda a ti. Sentirte, besarte y adorarte logra hacerme sentir mucho más viva. Me encanta verte sonreír.
Últimamente escribo tanto para ti, ¿realmente estarás leyendo esto? Estoy consciente que todo lo nuestro será efímero, aunque mi alma desea con fervor que no fuera así.
Deseo tanto volver al mar.
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